lunes, 2 de enero de 2012
Por ser como eres.
Sé que no soy la mejor persona del mundo. Ni la más guapa, ni la más inteligente, ni la más importante, ni la más qué sé yo. Tampoco lo pretendo ser. En apariencia podré parecer muchas cosas, unas buenas y otras malas, pero puedo contar con los dedos de una mano a las personas que saben cómo soy yo realmente y en ellas reside todo lo que tengo, mi única felicidad. Puedo ser borde, pasota y cabezona. Sé que tengo gustos que no suelo compartir con la mayoría, que me cuesta mucho hablar de mí y de mis sentimientos y que le doy mucha importancia a las cosas más pequeñas. Puedo estar riéndome sin parar y al momento siguiente mantener una conversación seria. Y si un amigo mío está triste soy incapaz de ser feliz aunque sea el mejor día de mi vida. Me afectan los sentimientos de los que quiero y muchas veces les doy más importancia que a los míos. Puedo estar una tarde entera sin dejar de hacer cosas y al momento siguiente quedarme embobada mirando las estrellas. Me encanta fantasear con mi propia vida, imaginar historias, recordar viejos momentos, y la mayoría de las veces que lo hago se me escapa una sonrisa o una carcajada sin querer. Me gusta leer y cada vez que una página me gusta mucho la apunto y pasado un tiempo la releo. Y necesito escribir, no siempre, pero hay veces que no sé cómo podría haber continuado si no le hubiese confesado al papel mis más profundos sentimientos. Escribo cosas que puede que nadie más que yo entienda y a veces me gustan canciones solo por una frase, pero de eso estoy hecha yo, de momentos, personas, sentimientos, recuerdos y frases que me han marcado. Sé que de vez en cuando tengo muy mal genio y que hay días en los que me despierto con el día nublado. Intento poner una sonrisa en las caras de los que quiero y lucho día a día por que la mía no se borre. Me gusta tener momentos para mí, me gusta pensar y sacar conclusiones de cosas que hay gente que ni se para a pensar. Me encanta ver las tormentas desde un lugar en el que no me mojo y creo que el momento del día que más me gusta es cuando me voy quedando poco a poco dormida en el sofá mientras siento el calor que me da la manta con la que me arropo. Tengo un lugar dedicado a los recuerdos y aún conservo todas las cartas que me han enviado en una caja. Me gusta conservar recuerdos en mi memoria y mis posesiones favoritas son las que me han regalado. Cada canción me recuerda a alguien o a un momento de mi vida y soy capaz de escuchar una sola canción una y otra vez durante una semana entera. Me gusta observar las reacciones de las personas, analizar sus gestos, entender sus palabras. Me gusta conocer el significado de las miradas y que la gente entienda las mías también. Muchas veces hablo sin voz, grito en silencio, otras en cambio me limito a escuchar. Muchas veces me hago miles de preguntas y solo obtengo unas cuantas repuestas. Muchas veces me refugio en los demás y escondo mi verdadero yo. Me encantaría saber qué es lo que sueño por las noches y conseguir romper los muros de mis miedos. Me gustaría sonreír en las fotos, me gusta cantar cuando mi interior está lleno de felicidad. Necesito tener a gente a mi alrededor y saber que si algún día caigo habrá alguien que me tendera su mano.
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